No hay duda que cuando un país está realmente integrado a través de la fibra óptica puedan darse situaciones sorprendentes de colaboración abierta o participación ciudadana a través de las redes sociales. Esto lo acabamos de ver tras la detención de uno de los sospechosos de los atentados explosivos en Boston del pasado 15 de abril.
Las redes sociales jugaron un rol clave en el proceso de búsqueda de sospechosos (a través de fotos y videos), identificación de los mismos y posterior desenlace de una cacería sin precedentes en el distrito de Watertown, en Boston, EE.UU.
Tras el terrible atentado el lunes 15 de abril, el gran desafío para las fuerzas del orden fue unir una línea de tiempo visual de los acontecimientos previos a la llegada a la meta en la maratón de Boston. Se abastecieron de fotos y videos tomadas por espectadores y medios de comunicación, asi como de 600 cámaras de seguridad en la zona del ataque. A ello se sumó más material gráfico divulgado por los testigos en Twitter, Instagram, Facebook y YouTube.
En Reddit y 4Chan también hicieron lo suyo, aunque en estos espacios terminaron incriminando a sospechosos que nada tenían que ver con el ataque. Fue ahí donde el rol de los medios sociales pudo haber creado confusión a los investigadores dado que prácticamente todo aquel que llevaba una mochila o una mirada seria era marcado como sospechoso por los propios usuarios de estos espacios. Incluso en algún momento se habló de un sospechoso que tuvo la mala fortuna de ser fotografiado mientras se desplazaba por el techo de un edificio.

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